











En el transitar de la delgada e invisible línea de la fe , cuando las creencias que buscan consuelo se convierte en esperanza del enfermo sin seguridad social, y cuando un paraje como Espinazo en Nuevo León sobrevive de la nada en medio del desierto, es cuando aparece José Fidencio Constantino Sintora, “ El Niño Fidencio”-
El fidencismo se viste de fiesta, y entre olores fétidos del charquito lleno de agua y lodo, las empalagosas colonias baratas y las fritangas, “El niño” se hace sentir en cuerpos prestados, son “las cajitas o materias” que se encargan de sanar los males terrenales y también los espirituales.
Han transcurrido mas de siete décadas y lo cierto es que el “Niño Fidencio” mantiene viva a la comunidad de Espinazo.